|
|
|
|
 | |  |
| Hace cinco años que no venÃa a mi barrio. Antes de llegar a mi casa me detuve en la plaza. Estaba desierta; parecÃa que era de madrugada aunque apenas eran las seis de la tarde. | |
 | |  |
|
 |
 | |  |
| Mi mamá me contaba por teléfono que la cosa estaba fea, que casi nadie sale de su casa por miedo, por desconï¬anza. Yo creÃa que exageraba y nomás repetÃa lo que se decÃa en la tele. | |
 | |  |
|
|
|
|
|
|
|
 | |  |
| Antes era un barrio alegre. La gente salÃa por la tarde a tomar el fresco, a comer algo en los restaurantes o en las taquerÃas. Siempre habÃa niños y jóvenes jugando en la calle. | |
 | |  |
|
 |
|
|
|
|
|
|
 | |  |
| Pero la tranquilidad se fue del barrio cuando llegó la droga. Primero fue la venta. Todos sabÃan que Don Melquiades vendÃa, pero nadie decÃa nada. Un dÃa se lo llevó la policÃa, | |
 | |  |
|
 |
 | |  |
| y en la noche ya estaba huyendo su familia. Dicen que los malos los andaban buscando porque Melquiades los delató. | |
 | |  |
|
|
|